Os dejo aqui un articulo precioso, que aunque psado no tiene desperdicio.

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LA EDAD DE ORO DEL FLAMENCO EXTREMEÑO

La región es puntera en este arte ancestral. La UNESCO decide si debe ser considerado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

05.12.09 - 01:00 -

ESTEFANÍA ZARALLO ezarallo@hoy.es | BADAJOZ

 

El cantaor Miguel de Tena, el bailaor Jesús Ortega o el guitarrista Javier Conde son quizás los tres máximos exponentes actuales de este arte en la comunidad

«Cuando escucho en tu guitarra / un cante por soleá / oigo en mi alma un silencio / que es música de verdad. / Música tan de verdad / que las estrellas se callan / para poderla escuchar».

Estos versos, obra del poeta madrileño José Bergamín, tratan de acercar con palabras la esencia del flamenco. Una labor titánica porque más allá de tangos, jaleos, seguidillas; más allá del toque, del compás o del baile, más allá de todo ello están los sentimientos que puede transmitir escuchar a Miguel de Tena, acompañado a la guitarra por Javier Conde y al baile por Jesús Ortega. Tres extremeños que 'pellizcan', que logran estremecer al aficionado porque trasmiten la pureza del flamenco.

Duende, esencia, pasión o magia. Mil términos pueden emplearse para describirlo pero al no ser sólo música o baile, como sensación, el flamenco es imposible de explicar con palabras.

Por ello, la labor de las consejerías de Cultura de las comunidades de Extremadura, Andalucía y Murcia es compleja. Deben narrar qué es el flamenco para hacer llegar todo lo que supone a un organismo compuesto por personas que posiblemente jamás han escuchado a Camarón, Paco de Lucía o Porrina de Badajoz ni han visto bailar a Cristina Hoyos.

Aparte de ser admirado por muchos y accesible en casi cualquier rincón del planeta, en unos meses y si la suerte acompaña la candidatura española presentada ante la UNESCO, el flamenco podrá colgarse el cartel de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Un logro más para este arte ancestral que ha pasado de marginado a admirado, de cantarse en el entorno de la torre de Espantaperros o en una cueva del Sacromonte granadino a subirse a los escenarios de medio mundo.

Hace apenas unos días, la ministra de Cultura Ángeles González - Sinde se reunió con los representantes autonómicos de Extremadura, Andalucía y Murcia para respaldar la candidatura española que persigue que el flamenco sea distinguido por este organismo internacional. Este ha sido un primer paso que sirve para reforzar la idea que se retomó en una comisión de patrimonio. Aunque no es la primera vez que se intenta esta medida.

Hace cinco años, Andalucía presentó el proyecto en solitario. En aquel momento tan sólo había una vía para lograr la declaración universal. El requisito era que las propuestas presentadas debían estar en peligro de extinción. Afortunadamente, el flamenco no peligra, por lo que la candidatura fue rechazada. Sin embargo, la normativa ahora ha cambiado. Actualmente sí se permite presentar propuestas en las que no exista la posibilidad de desaparición.

Esto ha animado a las tres comunidades a optar por ello nuevamente. Y esta vez, la historia quizás no se repita. Aún quedan meses por delante -la resolución no se conocerá hasta el próximo verano- pero el paso fundamental ya está dado. Ahora toca esperar.

Cantes y cantaores propios

Desde la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura, aclaran la presencia de la región en esta propuesta y las razones por la que está ahí. Fundamentalmente los cantes autóctonos y cantaores creadores.

Atrás quedaron las polémicas al hilo de la aprobación del Estatuto de Andalucía y los expertos que aseguraban que el flamenco es exclusivo de esta comunidad. Nada más lejos de la realidad. Sería negar la propia esencia del flamenco que no es otra que su universalidad. Los flamencólogos coinciden en que una de las grandezas de este arte es que ha sido capaz de romper fronteras. De no haber sido así se habría quedado en un cante muy localizado y concreto, recuerdan desde la Consejería de Cultura.

Además, como apunta el flamencólogo Francisco Zambrano, a finales de los años 80 Andalucía tuvo que reconocer que los tangos y jaleos eran autóctonos de Extremadura. «La región siempre ha tenido mucha vinculación con el flamenco. Más que la Plaza Alta, el entorno de Espantaperros era un lugar de reunión de muchos gitanos, que eran sobre todo los que cantaban flamenco y esos cantes surgieron aquí siempre ligados a estados de ánimo. Conseguí que se reconociese en un congreso y ese hecho fue un logro muy importante para Extremadura. Quizás hoy en día no lo hubiesen reconocido», asegura.

Las fronteras culturales no coinciden con las geográficas, lo que hace que el flamenco esté relacionado más que con un lugar físico con una forma de entender la vida. Hay quien va un paso más allá y afirma que la provincia de Badajoz está más estrechamente vinculada que muchas andaluzas. Algo similar sucede con Murcia, cuyo festival, el 'Cante de las Minas', es sin duda el más importante del país en estos momentos.

Junto a los cantes autóctonos extremeños, otra de las cuestiones que ha propiciado la presencia extremeña en la candidatura es que la región cuenta con cantaores creadores, que no se limitan tan sólo a cantar sino que crean estilo. Porrina de Badajoz fue un claro ejemplo y hay quien asegura que Camarón de la Isla tomó algunas referencias del Niño Gitano.

Emoción

Aunque el flamenco puede sonar en Japón o Nueva York, Celestino Vegas, presidente de la Federación provincial de peñas de Badajoz, marca la diferencia. «El flamenco siempre ha estado ligado a estados de ánimo. Se cantaba en bodas, en entierros, siempre ligado a alguna celebración y su esencia era que transmitía, que 'pellizcaba'.

Hoy puedes encontrar bailaores y cantaores que interpretan a la perfección la técnica pero que no son capaces de transmitir. El flamenco es una disciplina que se enseña pero el verdadero es el que se siente y eso es lo difícil. Son esos orígenes, esos sentimientos los que hay que preservar para que no se pierda y para que se conserve como bien de toda la Humanidad», subraya Vegas.

Y es valor de la Humanidad en parte porque es difícil determinar de donde proviene un arte que carece de fronteras y que ha recibido influencias de distintas culturas. Es cierto que tiene su germen en las raíces árabes, pero si así fuese todos los árabes del mundo lo cantarían. Hay algo más. Distintas aportaciones hicieron de él lo que es en la actualidad.

De lo que parece que no cabe duda es que el flamenco ha tenido una estrecha vinculación con los gitanos, que acompañaban sus alegrías y penas al son de una guitarra. Como pueblo errante, la esencia flamenca se fue difuminando por toda la geografía, principalmente del sur de España, y recaló también en Extremadura, quizás con más fuerza en Badajoz. El arraigo fue distinto al de Andalucía, pues aquí los gitanos no se asentaron en un sitio concreto como allí, sino que fueron más errantes lo que hizo que influyese de distinta manera.

Buen momento

La posible declaración del flamenco como Patrimonio Cultural coincide con uno de los momentos más dulces de esta disciplina artística en la región. En la actualidad, cantantes, músicos y bailaores con el empuje de las peñas y de toda la afición han hecho posible que Extremadura viva la que puede ser la Edad de Oro del Flamenco.

Si Porrina de Badajoz tuvo que emigrar a Madrid para poder salir adelante y triunfar en la música, a los cantaores de hoy en día se les augura un futuro prometedor. Tanto los que ya están consagrados como los que surgen, tienen actuaciones dentro y fuera de la región, se han erigido ganadores de importantes concursos y son reconocidos y valorados en otras comunidades.

El presidente de la Federación Provincial de peñas flamencas de Badajoz recuerda como anécdota que hace unas semanas, en un concierto que se iba a ofrecer en un pueblo de la provincia, no encontraron ningún guitarrista disponible para acompañar a una cantaora y tuvieron que contratar a uno de Córdoba ya que todos los extremeños tenían compromisos.

«Miguel de Tena ya está arriba, Javier Conde es un fenómeno de la guitarra y Jesús Ortega está bailando con Cristina Hoyos, pero detrás de todos ellos, hay una serie de personas entre las que se encuentran Esther Merino o Pedro Cintas, por ejemplo que en unos años serán primeras figuras del flamenco y eso no es fácil. Tenemos que cuidarlos y cultivarlos. La declaración puede venirles muy bien», apunta Celestino Vegas que destaca los tres objetivos en los que trabaja la Federación Provincial de peñas que preside.

Su cometido es poner en valor a todos los cantantes, pero también incorporar cada vez más peñas y que los aficionados se animen a agruparse. En la región, según recuerda, cada vez se pueden ver más jóvenes en los conciertos lo que hace presagiar que mientras haya afición, al flamenco le queda mucha vida por delante.

Cantaores, guitarristas, bailaores pero también peñas y aficionados, expertos flamencólogos y sin duda el Centro de Investigación del Flamenco Extremeño contribuirán notablemente a que se preserve y ponga en valor este arte. Según afirman desde la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, si todo marcha según lo previsto, la próxima primavera podrá inaugurarse este centro que se construye en un entorno privilegiado: la Plaza Alta de Badajoz.

En él tendrán cabida las labores de investigación sobre el flamenco en Extremadura tanto de medios escritos como audiovisuales, exposiciones y conferencias. Para ello se habilitan áreas administrativas y de estudio e incluso un laboratorio para digitalización de registros sonoros y analógicos.

Tangos y jaleos

Desde la Federación provincial de peñas de Badajoz señalan que sería interesante potenciar un concurso de tangos y jaleos, que animase a cantaores de otras regiones a aprender estas disciplinas.

No cabe duda de que el flamenco es una de las apuestas seguras de Extremadura. Podría decirse que en la actualidad, los quejíos suenan hoy más que nunca con acento extremeño.